Carucha Camejo y Pelusín del Monte. Años sesenta.

DEMOS ALIENTO A LO INEXISTENTE CON EL VERBO DEL CORAZON

Aparece la primavera, se asoman las alborotadas Lunas de Abril y varias generaciones se unen para la creación de la Unión Internacional de la Marioneta en Cuba. La UNIMA cubana nos convoca a reafirmar la voluntad creadora, artística y cultural del títere cubano: sus memorias, su efímero presente, y su mañana.

Una noble tarea debe estar presente en nuestras conciencias, en cada grupo, colectivo o titiritero en solitario, es la de acercar nuestra diversa obra a cada uno de nosotros, a todos los que animamos y avivamos este movimiento en la isla, fusionando palabras, criterios, lenguajes artísticos en una unión vertical, cerrando fila, cooperando para que no se pierdan valores. Existe una palabra casi fuera de moda: ética, y esa ética debemos mantenerla a salvo, recuperarla si es menester, para continuar vibrando con los títeres. Esa misma ética nos exige mirarnos por dentro: nada es más profundo y significativo porque nos enseña a descifrarnos, descubrirnos y ser mejores en nuestro arte. Los titiriteros podemos ser sorprendentemente divertidos y creativos, pero el rigor artístico y técnico no puede faltar en nuestros horarios de ensayos y funciones, en los entrenamientos y la investigación. Demos aliento a lo inexistente con el potente verbo del corazón.

El respeto a nuestro arte ya es emblemático en tantos rincones del mundo, muchos de nuestros colectivos y creadores lo han mostrado con la dignidad que siempre nos caracteriza. Nada nos ha sido fácil. En Cuba, desde el triunfo de la Revolución, el movimiento titiritero se había extendido y consolidado con sus altibajos: los altos explosivos de los 60, los deprimentes bajos de los 70; el renacer que agitó, no sólo el teatro, sino el arte y la sociedad en los 80. Tan vigorosa fue esa década, que la demoledora crisis decretada en 1989 no detuvo nuestro teatro, se fortaleció en alternativas al ser convocado con más urgencia que nunca a ser imagen y voz de un pueblo.

Hasta el momento nuestro teatro de títeres había crecido alimentándose de nuestra sólida y diversa cultura nacional, pero con un limitado contacto con el mundo exterior. “¡Qué pavorosa esclavitud de isleño!”, como dice uno de los grandes sonetos compuesto en lengua española. Las consecuencias las habíamos apreciado una vez y otra en los festivales, encuentros, talleres.

Pero a mediados de los años 80, los grupos y figuras de nuestro movimiento comenzaron a participar en eventos internacionales y lo que experimentaron lo puedo resumir en un parlamento de mi personaje de El Poeta, inspirado en Juan Ramón Jiménez: “Desde mi ventana vi el mar… ¡Y era inmenso!” Esa es la palabra: el panorama del teatro de figuras se apareció inmenso ante nuestros ojos. Técnicas, personajes, mecánicas, estilos de los que habíamos leído, a veces bastante, pero de otros poco o nada, ahora los veíamos vivos en los más variados retablos.

De esa fuente bebimos para crear en 1994 el Taller Internacional de Teatro de Títeres de Matanzas, asumiendo un compromiso que nos convocaba a traer aire fresco al teatro titiritero cubano, algo que seguimos haciendo desde entonces. El Taller ha sido un regalo hasta para nosotros mismos: el regalo de compartir, de enseñar y aprender, de dar y tomar lo mejor de nuestros títeres. Cada dos años, este se reafirma como el evento por excelencia del teatro de figuras en Cuba. Es una responsabilidad que así sea.

Porque ser titiritero es oficio de preocupaciones. Los soñadores que esperamos con ilusión el año dos mil, observamos hoy en alerta los momentos difíciles que el mundo vive. Hay tantos desastres humanos y naturales, crisis reales y ficticias, tanto doblez y solapamiento que el títere no tiene descanso. Por eso, para cobrar fuerzas y bogar, para hacer que este presente exista verdaderamente, podemos mirar atrás y pensar en ese trébol de buena suerte que fueron los hermanos Camejo y Pepe Carril, o en legado que dejaron Dora Alonso y Freddy Artiles. En este 21 de marzo, primer día de primavera y día mundial del títere, ellos tienen una sola palabra para nosotros: ¡No perder la emoción!

René Fernández Santana
Director General y Artístico Teatro Papalote y Premio Nacional de Teatro 2007
Presidente del Centro Cubano de la UNIMA

Los teatristas de Matanzas recibirán tan significativo día con los teatros abiertos, los títeres riendo y los corazones saltando, por lo que los invitamos a las funciones de gala que ofreceran el Teatro Papalote a las 10:00 am en la sala del mismo nombre y Teatro de Las Estaciones a las 11:00 am en la Sala Mirón Cubano. Habrán sorpresas y la confirmación de seguir trabajando en pro del arte de los retablos igual que ayer, con lo mejor de hoy y con la mirada en el mañana.