Nilo Cruz nació en Matanzas, Cuba, en 1960.

Entrevista a NILO CRUZ

El dramaturgo cubano-americano estima que el teatro es una de las artes más generosas que existe. Es cómo un actor o director interpreta la materia, y añade que un buen dramaturgo tiene que estar consciente de que van haber varias interpretaciones de su trabajo.

Por Egbert Lewis
Editor
Fuente: Panamá América Digital

Nunca he sido hombre de apuntar mis compromisos en una agenda, puesto que, hasta hace muy poco, confiaba plenamente en mi memoria. Ahora, cuando las responsabilidades y los compromisos crecieron, tuve que empezar a apoyarme en todas las agendas que están a mi alcance: las tradicionales, esas que a uno le regalan en diciembre, y las electrónicas que se encuentran en el celular y en el ordenador.

Todo parecía marchar a la perfección, desde hace dos meses y medio cuando decidí “agendarlo” todo, pero esta semana una serie de comunicaciones por diferentes vías y la curiosidad, que es alma de todo periodista, me obligaron a alterar la solemnidad de lo “agendado” para ir al encuentro de un sujeto que, según la primera seña que me dieron -como para impresionarme- es el primer latino en ganar el premio Pulitzer en Teatro y, además, habla perfecto español. Cómo no alterar la agenda ante tanta belleza.

Encuentro. Es miércoles por la tarde, las 4:00, para ser más preciso. La cita es en el corazón del Centro Bancario. Curiosamente, no hay embotellamiento, lo cual permite que llegue casi media hora antes al “lobby” del hotel en donde me he citado con Nilo Cruz, que así es que se llama el personaje.

El día anterior, después de alterar la agenda, me apuré a enterarme un poco sobre el personaje a quien me iba a enfrentar. Me enteré que nació en Matanzas, Cuba, que a los 10 años salió hacia Miami y que, después de estudiar teatro en Nueva York y en Miami, decide escribir en vez de actuar o dirigir piezas teatrales, como lo hace la mayoría.

De repente, apareció justamente a la hora acordada. Lo reconozco porque vi sus fotos en la Web. Nos saludamos. Se ve cómodo, pregunta dónde me parece mejor desarrollar la entrevista, y le comunico que el lugar donde estábamos era el perfecto. El flamante ganador del Pulitzer, que habla español, toma asiento en una butaca color bronce y se muestra listo para ser interrogado.

La experiencia dice que una pregunta “suave”, para romper el hielo, no está de más, y si la misma puede implicar un halago para el país y la oportunidad para que el interlocutor se desahogue, ¿por qué no hacerla?

díaD: ¿Qué le parece Panamá?

Nilo Cruz (NC): Me encanta lo que he visto hasta ahora, y me hubiera gustado quedarme más tiempo.

Ahora vamos a lo que vinimos, a hablar sobre usted y el teatro.

díaD: ¿Qué lo trajo por acá?

NC: Viene invitado para ver un pequeño monólogo (Noches de capricho) escrito por mí, y que se está presentando en Panamá. En verdad, fue escrito en inglés, y la compañía panameña- teatro La Quadra- la tradujo. Es la primera vez que lo voy a ver.

díaD: ¿En qué consiste la obra?

NC: Esta pieza tiene que ver con un personaje absurdista, un actor sustituto que no pudo realizar su carrera, por lo tanto, no llega a realizar sus sueños como actor principal. El monólogo tiene que ver con el arte de la paciencia, esperar y lo que uno experimenta cuando está esperando. Tiene que ver mucho con una metáfora, con países que están en un estado de guerra y cómo los seres humanos buscan un escapismo.

díaD: ¿Qué pretende transmitir a través de sus piezas teatrales?

NC: En EE.UU., donde soy el primer latino en ganar el Pulitzer en Teatro, he tratado de documentar la experiencia latinoamericana. Escribí una obra que se desarrolla en Centroamérica, en un país como Honduras o Guatemala, durante las guerras que se dieron en la década de los 80. Experiencias con mi propio país, Cuba; experiencias de los latinos en EE.UU. y también sobre España.

díaD: Aparte de Pulitzer, ¿cuál ha sido la satisfacción más grande que ha tenido como guionista?

NC: Hay varios tipos de satisfacción. La más inmediata es cuando el trabajo se presenta al público y se ve la conexión de éste con los actores y con la pieza de teatro. Yo vivo para hacer ese tipo de cosas; cuando descubrí el teatro, me enamoré de él y desde entonces no he podido hacer otra cosa que escribir para el teatro.

díaD: ¿A partir de qué nacen sus obras?

NC: Yo creo que un autor, sobre todo un dramaturgo, tiene que estar observando la vida, sus alrededores y tomar en cuenta la visión personal. Es una combinación de las dos cosas: la vida personal y lo que uno observa en su entorno.

díaD: ¿Por qué drama y no comedia o musicales?

NC: Mi drama siempre tiene algo de comedia, hay diferentes aspectos. Hay un poco de todo, además, en el drama también se incluye algo de la política, es una suma de ingredientes diferentes en mis piezas que trato que se incorporen.

díaD: ¿Ganar el Pulitzer implica quedar en el ojo de la crítica y, quizás, crear mayores expectativas sobre su trabajo?

NC: Mi obra, Ana en el trópico, que se ganó el Pulitzer, ha sido traducida a más de cinco idiomas. Ha sido presentada en muchos países, incluyendo España, Inglaterra y Australia. También se hizo una producción en Francia y Alemania. Aparte de eso, la pieza y el premio me llevaron a escribir para el cine, algo que nunca había hecho. En estos momentos, estoy trabajando en un guion que ya está terminado y se basa en la vida de Alina Fernández, la hija de Fidel Castro, y también hay planes para escribir otro guión basado en Ana en el trópico.

díaD: ¿Pero ha cambiado en algo la forma de escribir los guiones, la técnica con respecto al 2003? El mundo ha cambiado mucho en los últimos 7 años.

NC: Efectivamente, ha cambiado. Es un mundo diferente y, como autor, uno tiene que aprender las leyes, y por eso cuando comienzo a escribir una pieza, trato de olvidarme de lo que hice anteriormente para, de esta forma, poder escuchar y entender las nuevas reglas.

díaD: ¿Cómo se puede separar el interés comercial del deseo que tiene el artista de utilizar el teatro como una forma de expresión, de comunicación?

NC: Trato de separarme del mundo de la celebridad, de los célebres. No me interesa. No hago teatro por esa razón; nunca lo he hecho con ese interés. Lo que más me interesa es el comportamiento del ser humano, y siempre hay algo nuevo que quiero investigar a través de mi trabajo, que puede ser relacionado con un tema político, histórico o muchas veces con una historia de amor, porque en casi todas mis obras hay un aspecto romántico. Pero siempre está cambiando la temática de mi trabajo.

díaD: ¿Siente que en EE.UU. respetan lo que usted escribe?

NC: Yo creo que mi trabajo le está dando una voz al latinoamericano en EE.UU., y forma parte del teatro multicultural, que es una nueva ola que está surgiendo en Estados Unidos que trata de incorporar diferentes voces que reflejen la multiplicidad, y yo soy uno de los escritores que representan esa multiplicidad.

díaD: ¿Cómo influye el hecho de ser cubano en la atención y aceptación de su obra?

NC: Trato de no mezclar mi política personal con mi trabajo.

díaD: ¿Es fácil eso?

NC: Sí. En mi caso sí. Trato de ser objetivo con mi trabajo y con mi vida. Y en ese nivel también.

díaD: ¿Qué critica del teatro actual?

NC: Critico el teatro de Estados Unidos porque es demasiado realista. Critico también que no haya obras que tengan que ver con el latinoamericano, el vecino. Yo creo que el teatro en EE.UU., sobre todo en Nueva York, es casi una copia de Londres. Muchas veces en las temporadas de teatro Broadway está casi lleno de piezas que son éxitos en Londres, y a mí me gustaría ver, porque sé que se hace buen teatro en Latinoamérica, más del teatro que se hace en esas tierras.

díaD: En la literatura se escriben y publican libros, muchas veces, con temas que dependen de la actualidad y del mercado. ¿Sucede lo mismo en el teatro?

NC: No. Yo creo que en EE.UU. existen varios tipos de teatro. El comercial, que se produce en Broadway sobre todo, pero hay otro tipo de teatro que es más sustancial, político, y está el experimental, que no le interesa esas cosas y tiene que ver más con una estructura teatral.

díaD: ¿Usted a qué apuesta?

NC: A mí me interesa un poco de todo. Una obra debe estar fundada en cierta realidad, debe tener aspectos políticos y debe identificar, en cierta forma, lo que le está sucediendo a la humanidad, lo que está sucediendo en el mundo, pero al mismo tiempo, tiene que entretener. Me interesa un teatro que haga reír, que haga llorar.

díaD: ¿Cuál es su aspiración inmediata?

NC: Me interesa el mundo del cine, para mí es un misterio. No entiendo bien cómo funciona ese mundo. Todavía no he hecho la película, pero tengo interés por saber cómo quedará lo que yo escribí, cuando se haga la película.

díaD: ¿Teme ser atrapado por ese misterio?

NC: Yo soy dramaturgo. Me gusta la simplicidad del teatro; ese contacto entre el actor y el público que no se ve en el cine porque está la pantalla que separa al espectador de la acción, a diferencia del teatro que permite, prácticamente, que uno y otro se toquen.

Terminamos el diálogo, se quedaron muchas preguntas en el tintero, pero no podíamos seguir abusando de ninguna de las dos agendas. Nilo Cruz tenía que alistarse para asistir por la noche a La Quadra para ver, por primera vez, la obra que él escribió en inglés y que sería interpretada “a lo panameño” por Gabriel Pérez Matteo, Nilena Zisópulos, Teresa Toro y Priscila Martínez, con el concepto de Ricardo Dormoi y la dirección de Ricardo Dormoi McKay.

Al final, valió la pena cambiar lo “agendado” porque estas oportunidades no suelen repetirse, y quién sabe cuándo podamos volver a sentarnos cara a cara con el ganador de un Pulitzer.