Foto: Sergio Parra.

Por Antonio Orlando Rodríguez
Fuente: El Nuevo Herald

Talycual Producciones llegó de España para presentar, durante dos fines de semana, la obra El pez gordo (Hospitality Suite), del dramaturgo estadounidense Roger Rueff, bajo la dirección de Juan Carlos Rubio. Reunidos en una habitación del décimo piso de un hotel de Wichita, en Kansas, tres empleados de una firma de lubricantes industriales se preparan para recibir a algunos invitados en una pequeña recepción con aperitivos y tragos. Su principal objetivo es Dick Fuller, el casi inaccesible presidente de una poderosa compañía, a quien tienen en la mira como posible cliente y salvador. Del éxito de esa reunión con “el Pez Gordo” dependerá el futuro de la empresa para la que trabajan, que se encuentra al borde de la quiebra. La estrategia a seguir por los tres ejecutivos está muy clara, pero, como era de esperar, se presenta un imprevisto y el plan varía cuando Bob, un proselitista religioso a tiempo completo, se sale del libreto.

Mientras esperan la llegada de su “mesías”, conocemos las peculiaridades de Phil, Larry y Bob, tres hombres de generaciones, personalidades y principios disímiles. Los diálogos, ingeniosos e incisivos, ponen de relieve algunas de sus debilidades, fortalezas y obsesiones. La segunda mitad de la obra acentúa las diferencias entre los personajes a través de un enfrentamiento que contrapone valores personales y objetivos corporativos. La acción de El pez gordo es más verbal que física, pero consigue atrapar con su humorística y emotiva indagación en aspectos como la ética, la fidelidad a los principios, el éxito profesional y la amistad.

Como la trama no se sustenta en la intriga o en la tensión dramática de las situaciones, la responsabilidad de mantener cautivo el interés de los espectadores descansa, ante todo, en la destreza y el carisma de sus tres intérpretes. (El montaje prescinde de un cuarto personaje, de menor participación, que aparece en el texto original.) Helio Pedregal, Toni Cantó y Bernabé Rico, actores con una amplia experiencia en teatro, televisión y cine, asumen con convincentes resultados los roles de los dos vendedores fogueados y del novato que asiste a su primera convención. Pedregal logra sugerir con mesura y organicidad la tormenta interior (un iceberg del que sólo alcanzamos a ver la punta) del apagado y escéptico Phil, el veterano del trío. Cantó proyecta con seguridad al extrovertido, burlón y aguerrido Larry, un ejecutivo acostumbrado a decir por las claras lo que piensa. Rico, quien también es el productor de la obra, asume con naturalidad al ingenuo y enervante Bob, quien pretende conciliar sus citas bíblicas con el lenguaje del competitivo mundo de los negocios.

El principal mérito de esta puesta de corte realista, que en momento alguno se aparta de un discurso escénico tradicional, está en el desempeño de los actores. Vale la pena ver esta producción made in Spain que Hispanic Theater Guild está presentando en el Teatro 8, para disfrutar de un texto inteligente, defendido con sostenida energía y malicia escénica por tres competentes intérpretes.