Juan David Ferrer y Oneysis Valido. Foto: Julio de la Nuez.

Por Antonio Orlando Rodríguez
Fuente: El Nuevo Herald

Después de ver –y reseñar– la mayoría de los espectáculos teatrales en español presentados en Miami durante el 2010, se me ocurrió hacer una selección, a título personal, de lo más significativo. Aunque hubo reposiciones valiosas, decidí enfocarme en los montajes creados y estrenados en nuestra ciudad a lo largo de estos 12 meses.

Talco (Arca Images/La Má Teodora) y Frijoles colorados (Maroma Players) –dirigidas por Alberto Sarraín y Rolando Moreno, respectivamente– fueron las mejores puestas en escena del año. Con premisas muy diferentes, ambos espectáculos ofrecieron indudables logros estéticos, y constituyeron un recordatorio de que, pese a las múltiples dificultades que los teatristas enfrentan para concebir y estrenar sus trabajos, querer es poder si hay voluntad, rigor y auténtico talento.

Cristina Rebull y Jorge Hernández. Foto: Ernesto García.

Juan David Ferrer en Talco y Jorge Hernández en Frijoles colorados lograron las mejores actuaciones masculinas del año. Ferrer puso su bagaje técnico y su intuición al servicio de Máshenka la Dura, personaje que hizo crecer dotándolo de una sorprendente humanidad. La cuidada caracterización de Hernández como Matilde se convirtió en un espacio de complicidad y gozo en el que confluyeron actor y espectadores. Menciones para Ariel Texidó (Talco) y Marcos Casanova (La sombra del Tenorio, Hispanic Theater Guild).

Con su madura asunción de Federico, un personaje entrañable, y su ir y venir del humor al dramatismo, Cristina Rebull brindó en Frijoles colorados la mejor actuación femenina del 2010. Menciones para Belkis Proenza (Pase adelante, si quiere, Artefactus Teatro) y Marta Velasco (Lo mejor de mi vida, Hispanic Theater Guild).

Belkis Proenza. Foto: Miguel Pascual.

Las “revelaciones” actorales fueron Boris Roa como el boxeador Vinal de Filo al fuego (Prometeo), Sonia Sheron como la stripper rusa de Amistad (Hispanic Theater Guild) y Oneysis Valido como La Guanty de Talco. Un reconocimiento para el debut como actriz de la prima ballerina Rosario Suárez en La última función (Nobarte).

Como mejor diseño escenográfico, opto por la monumental intervención del espacio del Wolfson Campus Auditorium concebida por Pedro Noa y Jorge Balmaseda para Filo al fuego. Menciones para Eduardo Arrocha (Talco) y Rolando Moreno (Frijoles colorados).

En diseño de luces sobresalieron los trabajos de Carlos Repilado (La última función), Pedro Remírez (La sombra del Tenorio), Eduardo Arrocha (Talco) y Ernesto García (Al horizonte no se llega en una barca de papel, TMS). Mejor vestuario, por su creatividad y valor semántico: Frijoles colorados, de Moreno.

Filo al fuego ofreció la mejor música original: una impactante partitura para percusión creada e interpretada en vivo por Camilo Bermúdez y Andrés Enciso.

Lección para señoritas, versión libre de La escuela de las mujeres, de Moliére, dirigida por Jacqueline Briceño con los alumnos de Prometeo, fue el mejor espectáculo estudiantil.

Este año nos visitaron varios grupos extranjeros de calidad, por lo que no fue fácil elegir Diciembre (Teatro en el Blanco, Chile) como el espectáculo visitante más destacado. Menciones para Gatomaquia (La Cuarta, Uruguay), Tercer cuerpo (Timbre 4, Argentina), Las amargas lágrimas de Petra von Kant (El Público, Cuba), Divinas palabras (Atalaya, España) y Kraft (Bambalina, España).

Fernando Echevarría y Léster Martínez. Foto: Jesús Camejo.

Mario Ernesto Sánchez y Avante se anotaron un indudable éxito con su formidable XXV Festival Internacional de Teatro Hispano. La creación del TEMFest, muestra de teatro local organizada por el vital Teatro en Miami Studio, constituyó una iniciativa necesaria y prometedora, que en el futuro podría extenderse a otras salas y ofrecer más estrenos. El Festival del Monólogo de Havanafama representó otra contribución al movimiento escénico. Hay que resaltar, además, el surgimiento de nuevos proyectos –entre ellos Artefactus, Akuara, CirkoTeatro y ArtSpoken– que diversificaron la cartelera con sus estrenos.

Por último: la presentación de Santa Cecilia por Galiano 108, con una extraordinaria actuación de Vivian Acosta y dirección de José González, fue una de las experiencias más gratificantes del año. Ojalá este grupo de larga trayectoria en Cuba y España, afincado ahora en Miami, tenga una positiva incidencia en nuestra vida cultural.

Vivian Acosta. Foto: Ernesto García.

Mis mejores deseos para los teatristas en el 2011: mantengan su admirable deseo de crear, apuesten por textos de verdadera calidad y trabajen para ganar nuevos espectadores. El próximo año empieza con una buena noticia: la apertura del On Stage Black Box Theatre del Miami-Dade County Auditorium. Esperemos que a esa sigan otras iniciativas que apoyen el teatro hispano. Adiós, y mucha suerte.