Oneysis Valido. Foto: Joms Higuerey.

Por Natalia Bolívar.
Fuente: Cubaencuentro.

Obatalá, con su voz de profundidades, abordó a Changó: “Ya es tiempo de casarte, Changó. No te preocupes, yo te buscaré una obiní, para que te establezcas y tranquilices”. Changó, respetuoso, se fue cabizbajo, pues tenía que dejar a la mujer que tanta ilusión y pasión le despertaba: Oyá.

La escogida por Obatalá era Obba, mujer culta, exótica, de grandes trenzas negras como el carbón que brillaban con destello de luceros en la noche. Obba se encargaba de darle a sus hermanos los orishas todos sus conocimientos; era educadora por excelencia y apasionada en su propia personalidad, por ello, su padre, Obatalá, sabio entre los sabios, dijo: “Esta será la perfecta unión, el mundo y nuestro reino se beneficiarán hasta el fin de la humanidad”. Y el universo vibró con los sonidos del festejo el día en que Changó y Obba unieron sus potenciales poderes en el matrimonio sagrado de los orishas.

En esta unión Changó aportó al reino el fuego, las artes de la adivinación, el baile, la comprensión, el arte de hacer el amor y los tambores, sacros o no, que alegran el espíritu. Y Obba, apasionada por su amor a Changó, recatada y pura ante esas virtudes aportadas por su esposo, regaló sus dones en el silencio de su felicidad: la cultura, las matemáticas, la literatura, la música, las artes plásticas en toda la riqueza de sus gamas, el teatro, la arquitectura, pasando al vuelo de palomas todos los estilos inventados y por recrear, abarcando así todo el universo de la enseñanza y educación.

Pero la tragedia encerró sus propias vidas y Changó se rindió a los encantos de la tormentosa Oyá, sucumbiendo a esta orisha de voluntariosos torbellinos, de remolinos encantados por sus artes de erotismo sensual. Obba, conociendo sus propias debilidades, para complacer a su esposo se cortó una oreja y la cocinó en su plato preferido, el Amalá, y pensó: “Si la come penetraré en él para siempre”. Pero la pobre culta, perfecta y sabia, se equivocó. Changó, al verla imperfecta en su desgracia, la condenó al destierro.

Cuentan los pattakies que Obba se fue lejos, a donde la cultura se distancia de la fuerza, y lloró tanto su desgracia que con sus lágrimas formó el río Obba. Y con su tristeza reciclada en sí misma, se fue al mundo de vida de los espíritus, al mundo de los muertos, sinceros y desnudos como sus propios huesos. Y por mandato de Olofi, el Dios supremo, Obba es y será siempre la dueña de la sabiduría, de las artes, su patrona y protectora, orisha de la educación, forjadora de generaciones, gran orisha del perdón.

Y Obatalá, al ver la tristeza reflejada en los ojos de su hija Obba, dijo: “Desde ahora llevarás por atributos: el yunque, regalo de tu esposo, ya que eres herrera como Oggún; el timón de barco y la brújula, porque como Yemayá, eres navegante y guiarás al ser humano por los buenos caminos de la vida; usarás una careta que representará la otra cara de la vida, la muerte; la pluma de escribir, porque serás sabia como yo; la espada, porque como Changó, eres guerrera; la oreja, como recuerdo a la traición de tu mejor amiga; y la llave, con la que abrirás las puertas del dinero en cada casa. Y serás llamada Obba Nani, que significa: la que se sacrifica por el bienestar de todos los humanos, la que trasmite sus enseñanzas y las recrea en su propio pueblo, nuestro pueblo”.

Artefactus Teatro continúa presentado su espectáculo multidisciplinario OBBA, de la escritora cubana Excilia Saladaña (La Habana, 1946-1999), basado en el patakín yoruba.
Actuación de Oneysis Valido.
Maquillaje: Adela Prado. Títeres: Joms Higuerey. Musicalización: Nelson Jiménez. Asesoría y coreografías: Belma Suazo. Realización de vestuario y escenografía: Manolo. Iluminación: Mario García Joya, Elena Montes de Oca y Rolando G. Santini. Fotografía y diseño gráfico: Teo Beceiro. Producción ejecutiva: Carlos Arteaga, Oneysis Valido y Eddy D. Souza. Dirección general de la sala Avellaneda: Yvonne López Arenal y Mario García Joya.
Otra puesta en escena de Eddy Díaz Souza.

Funciones hasta el 3 de julio.
Días: Viernes y sábados, 8:30 p.m. Domingos, 4:00 p.m.
Boletos: $15.00 (general). $10.00 (estudiantes y adultos mayores).
Lugar: sala Avellaneda, sede de Akuara Teatro.
Dirección: Bird Road Art District. 4599 SW. 75 Ave. Miami, Fl. 33155.
Información y reservaciones: (786) 853 1283 / (786) 704 5715.