Graeae Theatre Company
Graeae Theatre Company

Jenny

Por Jenny Sealey

Directora artística de la compañía teatral Graeae

Simplemente no puedo imaginar un mundo sin teatro o sin las artes. Para la niña sorda que yo era, las clases de ballet se convirtieron en un refugio seguro donde podía ser yo misma como yo misma era. En el mundo predominantemente visual del ballet podía participar mirando, sin tener que estar atenta a leer los labios de nadie. Allí no se hablaba. Toda una liberación para mí. Me olvidaba de todo y me volcaba en los ejercicios. Amé inmensamente el ballet, crear historias y bailarlas. Ahí, por primera vez conté historias. Más tarde, me involucré en el teatro y, muy importante, en el teatro para gente joven; un extraordinario campo de entrenamiento para cualquier actor, una gran oportunidad de compartir un espacio creativo con niños y jóvenes, de escuchar las historias de sus vidas y convertirlas en obras de teatro que trasladen sus experiencias, retos y tribulaciones, a una plataforma donde pueden ser escuchadas.

En estos mismos días en que escribo estas palabras, estoy dirigiendo la obra Stepping Stones, de Mike Kenny, la cual codirigí con Jon Palmer para Interplay hace 18 años. Aquella producción fue para jóvenes con profundas y múltiples discapacidades, jóvenes sordos y ciegos, y también para un público general con y sin discapacidades (igual que mi nueva producción con su reparto de actores sordos y discapacitados de Graeae, todos entre los 20 y 22 años). El placer de trabajar y pensar en cómo lograr un montaje creativo con lenguaje de señas, descripciones auditivas, atmósferas sonoras, está cimentado en la creencia que TODOS los jóvenes deben tener acceso pleno y equitativo al teatro.

Cada vez me frustra más que la importancia de la creación de obras hechas para, con y por jóvenes, no obtenga aún un pleno reconocimiento y la necesaria financiación. Me rompe el corazón saber que en demasiados países, muchos niños con discapacidades no son considerados dignos de recibir una educación; SIN EMBARGO, mis viajes alrededor del mundo me recuerdan que la pasión de aquellos de ustedes que llevan adelante este trabajo, significa que el nuestro no será un mundo sin teatro y que el teatro es una educación para la vida.

Ya que el 2016 marca el décimo aniversario de la adopción por las Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, llega una gran oportunidad de tomarnos de las manos en todo el mundo, y de mantener encendida sin tregua esa pasión, y de trabajar unidos para asegurar que seamos capaces de hacer, crear y compartir un teatro que importe, por y para aquellos que importan.

Traducción Otto Minera y Marissa Garay.